viernes, 3 de octubre de 2014

Borrando la violencia de género

Un cambio de sala de último momento para el estreno del documental Borrando a papá fue la oportunidad para que los responsables y protagonistas del film que intenta demostrar que la violencia de género es un negocio para estudios jurídicos y profesionales de la psicología y que los padres son separados masivamente de sus hijos o hijas después de divorcios conflictivos porque las madres les “lavan el cerebro” se exhiban en decenas de medios como víctimas de una censura que, llamativamente, no aplicaría el Estado sino diversas ONG feministas o de protección de niños, niñas y adolescentes. Su discurso encontró eco en quienes lamentan los avances en la equidad de género como una pérdida de privilegios.
por Luciana Peker
A la niña la arrinconaron contra la pared. Le dijeron que era un juego. La ensuciaron en un baño sin esponjas. Le hicieron cerrar los ojos aunque no pudiera cerrar todos los poros. Tampoco su cuerpo podía cerrarse más fuerte aunque ella frunciera la nariz y se clavara las uñas hasta dejarse huellas. Sus piernas fracasaron en el intento de mantenerse rígidas. A la niña le dijeron que no dijera nada, que era un secreto, que no le iban a creer y que si su mamá le creía las iban a separar. Pero el siglo XXI trajo, entre sus conquistas, el valor de la palabra de las niñas y niños. Y ella se animó a contar ese dolor escondido entre las sábanas por las que se le escapaba el pis y todos sus miedos. El secreto se hizo palabra. Y la palabra prueba. No hay ADN de unas tardes que pasaron mucho antes de poder hablar. No hay testigos que hayan visto lo que pasaba entre los azulejos amurados. Hay palabra. ¿Pero qué pasa con las palabras de la niña si ella se lo cuenta a su madre y la sospecha es que la madre denuncia para hacerle daño al padre? ¿Qué pasa con la palabra de la niña si se instala el discurso de que el abuso es sólo una fantasía en la que la niña cree porque su madre, despechada, supo cómo manipularla? ¿Qué pasa con la palabra de la niña si se impugna públicamente a las y los profesionales que la escucharon, vieron sus dibujos, observaron sus síntomas porque, como se argumenta desde un machismo recalcitrante pero renovado, “las feminazis ganaron terreno y la Justicia discrimina a los hombres por ser hombres”? ¿Qué pasa con la niña? ¿Qué se les dice a las niñas a las que se las anima a hablar para defender el derecho sobre su cuerpo y después se las acusa de no decir la verdad sobre su cuerpo invadido?
El documental Borrando a papá respalda la idea de que la palabra de las niñas y niños que se ven obligados a hablar en ámbitos judiciales porque fueron agredidos de distintas maneras por sus progenitores está manipulada por sus madres, que hay un fenómeno masivo de padres separados de sus hijos e hijas injustamente, que hay un negocio con las falsas denuncias sobre violencia de género y abuso sexual, que el Síndrome de Alienación Parental (SAP) u otras formas de llamar a un supuesto “lavado de cerebro” de una madre sobre sus hijos para que digan en cámara Gesell y frente a peritos una mentira inventada existe a pesar de no estar respaldado científicamente, que la formación en la Argentina sobre abuso sexual y violencia de género está generada exclusivamente por el psicólogo Jorge Corsi (condenado por promoción a la corrupción de menor de edad) y que, por lo tanto, no hay profesionales aptos para trabajar contra las agresiones sexuales. Y alegan que no pueden exhibir el film porque los censuran.
Sin embargo, el documental de Ginger Gentile y Sandra Fernández Ferreira –la primera es esposa del productor, Gabriel Balanovsky, procesado por secuestrar a su hija durante un año (ver aparte)– tuvo una sala en el Arteplex de Constitución que fue rechazada por los responsables del film, dato que en su mediatizada denuncia se omite deliberadamente; como también se omite que las denuncias de algunas reconocidas ONG que trabajan por los derechos de niños y niñas no tienen poder de censura.
Más allá de esta controversia, lo que quedó de manifiesto en los cientos de entrevistas que se realizaron a los protagonistas y realizadoras de Borrando a papá, en los comentarios después de cada nota de denuncia, en la empatía de algunos entrevistadores, fue el ansia por hacer lugar a cierta queja machista, por poner en escena un modelo de macho víctima de la pérdida de ciertos privilegios frente al avance de la equidad de género. Aun cuando denuncien censura, tomaron la palabra “buenos muchachos” que hacen sniff frente a las cámaras porque fueron separados de sus hijos o hijas y acusan en sus blogs y sitios en redes sociales que las mujeres no luchan por la igualdad de género porque quieren todos los derechos para ellas. Lágrimas de cocodrilo. Ese animal que parece llorar para atraer o comerse a sus víctimas y que puede permanecer quieto durante un largo tiempo hasta dar un zarpazo lapidario.

La verdad en cifras

La página de Facebook del neopaternalismo, con el trailer de la película y la alegoría de varones que cuentan sus penurias desgarradas, tiene 17.459 seguidores. Desde allí, entre otras cosas, alegan: “En Borrando a papá denunciamos ‘el negocio de las falsas denuncias’ en divorcios conflictivos (que saca recursos para las verdaderas víctimas). Ahora tenemos pruebas: violencia familiar en Córdoba, cifras oficiales. Son 37.673 denuncias en 2013, 5807 falsas y más de 25 mil no comprobadas”, aseguran.
“Es una falacia total”, replica Alejandra Morcillo, directora de Violencia Familiar del Ministerio de Desarrollo Social de Córdoba. Y critica: “No se puede hablar de falsedad de pruebas. Nosotros asistimos integralmente a 10.000 víctimas por año y siempre han sido reales los hechos denunciados”. Según los últimos datos estadísticos oficiales del Centro de Perfeccionamiento Ricardo Núñez, del Poder Judicial de la Provincia de Córdoba, del 2012, hubo 26.456 denuncias en la provincia. Se admitió el 91 por ciento de las acusaciones y el 9 por ciento no. O sea, tranquilos, si una denuncia no es consistente no se sigue. Pero no es cierta la invasión de mujeres maquilladas por la moda del golpe fácil.
A contramano de la idea de la industria de la violencia de género, en seis años el organismo destinado por el máximo tribunal argentino a medir la violencia familiar no constató ni una sola causa que condene a una mujer por designarle el papel de abusado/a a su hijo o hija en un guión de ficción con exhibición en la Justicia. La Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia de la Nación monitoreó que, en las más de 59.000 denuncias que recibieron desde el 2008, no se registró ni una sola sentencia por falsa denuncia. En muchos casos, la Justicia considera que no hay pruebas suficientes para llevar a prisión a un hombre acusado de abuso sexual o para sustanciar fehacientemente la violencia. Pero nunca, en 59.000 causas, se comprobó que un expediente estuviera armado a propósito para descalificar a un hombre.
Un estudio realizado por Virginia Berlinerblau, sobre una muestra de 315 casos de niños de entre 2 y 18 años ingresados al Cuerpo Médico Forense de la Justicia Nacional arroja sólo un 3,8 por ciento de denuncias que podrían ser falsas. ¿Hay que dejar de darle vía al 96 por ciento de las denuncias porque, a lo mejor, un 4 por ciento de los abusos no son reales? S.O.S.: los niños podrían dejar de estar primero.
En cambio, desde la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de Tucumán se informa que hay un aumento significativo de casos graves. Un 51 por ciento de las denuncias del 2013 fueron calificadas de alto y altísimo riesgo y, en lo que va del año, ya el 59 por ciento son consideradas alarmantes. En cambio, solo el 0,89 por ciento de los relatos son evaluados como de bajo riesgo. Por lo tanto, si hubiera que desestimar las denuncias –aun cuando puedan ser reales pero no implicar peligrosidad–, el organismo considera que sólo podría hacerse en el 1 por ciento de los casos.
En la Argentina muere una mujer cada 30 horas por violencia de género. ¿La idea es que se frene el avance de las medidas de protección? El año pasado fueron víctimas de femicidio 295 mujeres y, entre ellas, perdieron la vida 14 niñas de 0 a 13 años. En siete casos los padres o padrastros fueron los asesinos, según cifras del Observatorio de Femicidios Adriana Marisel Zambrano, de La Casa del Encuentro, recogidas entre el 1º de enero y el 31 de diciembre del 2013.
La violencia de género no es un problema excepcional. Solamente desde el 1º de julio al 30 de agosto del 2014 llegaron 2878 llamados por violencia de género a la línea 144, a cargo de la Subsecretaría de la Unidad de Coordinación Nacional para la Prevención, Asistencia y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres del Consejo Nacional de las Mujeres. En 2433 casos la agresión era sistemática (y 435 mujeres la sufrían desde hace una década) y 1858 veces dijeron que la violencia se ejercía con niños, niñas y adolescentes presentes. Eso demuestra por qué, muchas veces, la Justicia ordena la restricción del contacto del progenitor con sus hijos e hijas. “En nuestro país, si un papá injustamente está impedido de ver a su hijx tiene remedios penales y civiles. La ley dispone que el juez fijará un régimen de visitas urgente o hará cumplir el existente”, aclara la abogada Claudia Hasanbegovic.
Pero, una cosa es que un agresor no pueda ver –por treinta, sesenta, ciento veinte o en casos más graves en forma indefinida– a sus hijos para prevenir situaciones de riesgo a través de medidas de protección dispuestas con el objetivo de ponerle un límite a la impunidad que suelen ejercer varones violentos. Y otra, muy distinta, que padres de buena fe y sin restricciones judiciales no puedan ver a sus hijos porque la Justicia no defiende a los padres.

No están desprotegidos

Pero la cobertura mediática y el boom de likes que genera Borrando a papá no parece ser un suspiro de aprobación frente a una puerta de jardín de infantes con un grupo de bonachones Señores Papis, sino el argumento justo para frenar los canales de acceso a denuncias y defensas de mujeres víctimas de violencia y/o madres protectoras de sus hijos e hijas. En inglés existe una palabra justa: backlash. O la hora de retroceder frente a la posibilidad de evitar los abusos sexuales intrafamiliares.
El abuso sexual en las mejores familias es el nombre del libro de la psicóloga Irene Intebi, editado en 1998, que enmarcaba que el cuco no estaba sólo bajo techos de chapa o en callejones sin salida. Periodistas, músicos, médicos, funcionarios, políticos, curas, psicólogos, escritores son también abusadores. Las mejores familias son de clase baja y alta, profesionales o analfabetos. Pero, eso sí, cuando las denuncias recaen sobre quienes tienen más recursos, prestigios y vínculos sociales el boomerang de la respuesta es mucho más fuerte. Los poderosos tienen mucho más para perder y ponen muchos más recursos –económicos, sociales y culturales– para poder ganar.
“En Borrando a papá apelan a estereotipos misóginos que son recibidos por muchas personas porque coinciden con preconceptos patriarcales de nuestra sociedad machista. La película está en el contexto del cabildeo que hacen estos grupos de varones que se consideran víctimas para propulsar cambios legales a su favor, como el de la tenencia compartida obligatoria o la derogación de la ley para prevenir y erradicar la violencia hacia las mujeres”, enmarca Hasanbegovic, profesora del curso Manipulaciones Judiciales de los Varones Violentos, en donde asegura que los varones violentos ejercen mucha más disputa por la tenencia de los hijos y cumplen menos con la obligación de alimentos.

No todo lo que reluce es llanto

Un documento del Consejo de la Magistratura, del 25 de noviembre del 2011, respalda la decisión de la jueza María Cecilia García Zubillaga de no dejar salir al país al hijo de Yura Shubin, que dice en el trailer del documental que fue acusado por enseñarle ruso, su idioma natal, a su hijo. Aunque, en verdad, no se lo dejaba llevarlo fuera de la frontera (por temor a que no lo regrese al país), pero sí se le asignaba un régimen de visitas, de alimentos (al que se negaba por alegar estar desocupado) y se constata una denuncia previa de su ex esposa por maltrato.
Creer en el llanto del macho puede esconder otros llantos. “Obligar a alguien a vincularse a la fuerza es generar un daño intencional en la psiquis y en el alma de esa personita vulnerando todos sus derechos. Con la ley de impedimento de contacto en una mano y el mentiroso SAP en la otra llega un patrullero y se lleva a la rastra y con gritos a niños que claramente temen ese momento y explícitamente plantean que no quieren ir. Nunca es sin consecuencias”, delimita Liliana Hendel, psicóloga, periodista y coordinadora de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género en Argentina (Ripvg) sobre los efectos de lo que denomina “Borrando a la justicia”.
“Las asociaciones de padres que se dicen injustamente separados de sus hijos encubren a violentos/violadores. Seguramente habrá en esos grupos papás que pasan por situaciones de dificultad y dolor y son objeto de desconsideración judicial. Ellos deberían ser los primeros en diferenciarse. Pero ahora se intenta proponer una plataforma para que parezca que es una controversia entre padres buenos contra madres malas y quienes defendemos a las madres protectoras aparecemos en esta versión como feminazis. En la misma línea de quienes dicen que juegos incestuosos no son delito y que es preferible un padre violento o violador que un no padre.”
Otra idea de la doctrina Borrando a papá es que la defensa de los derechos de las mujeres y la infancia abusada es fruto de la secta Corsi: “Corsi es un pedófilo que ha merecido el rechazo de la sociedad en su conjunto y en especial de quienes se formaron con él. Los estudios acerca de niñez, violencias y derechos son anteriores a Jorge Corsi. No empiezan y por supuesto no terminan en él”, apunta Hendel. “Afortunadamente, nunca leí ningún texto de Corsi y por ende nunca empleé ningún argumento de él para fundar una acusación por abuso sexual infantil”, explica el abogado Juan Pablo Gallego, consultor de Unicef, autor del libro Niñez Maltratada y Violencia de Genero y acusador del cura César Grassi que hoy purga una condena de quince años de prisión.

En el nombre del padre

La mayor bandera libertaria de los papaítos es la censura al documental. Sin embargo, el Incaa explicó que le ofrecieron una sala para el 28 de agosto en el complejo Artecinema de Salta 1620. Pero San Telmo producciones –que todavía no presentó toda la documentación requerida– no aceptó.
La ex diputada Marcela V. Rodríguez, Investigadora del Grupo Justicia y Género del Centro Interdisciplinario para el Estudio de Políticas Públicas (Ciepp), igualmente, contextualiza: “La libertad de prensa de ninguna manera puede prevalecer sobre la violación de los derechos de los niños, niñas y adolescentes. Del mismo modo que no se puede alegar que existe libertad de prensa en casos de pornografía infantil y exhibiciones obscenas. La expresión no son solamente palabras sino que son actos performativos que causan daño”.
Mientras que la diputada Gladys González (PRO) explica por qué pidió que no se exhibiera en el corazón de las estrategias judiciales, el Colegio Público de Abogados: “El documental es explícito en no reconocer la realidad de la violencia de género cuando dice: ‘la violencia doméstica es una industria multimillonaria...’ Estas mentiras y estadísticas falsas son difundidas en todo Occidente y como resultado los hombres son considerados violentos no por lo que hacen sino porque nacieron varones. Y desacredita el testimonio de los chicos, promoviendo que se los silencie en los procesos judiciales de familia y penales. Su contenido fue repudiando por el Consejo de Niñas, Niños y Adolescentes de la Ciudad, así como por el Comité de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, por lo que es inconveniente que una Institución como el Colegio Público de Abogados proyecte un documental que promueve la vulneración de derechos”.

Mujeres con pelotas

“San Telmo producciones presenta su segundo documental sobre discriminación por género, Borrando a papá”, explica la gacetilla de este documental. El primer film de Gabriel Balanovsky fue Mujeres con pelotas, en donde retrata el excelente trabajo de Mónica Santino frente a los grupos de fútbol femenino de Las aliadas, en la Villa 31 y el Centro de la Mujer en Vicente López. Balanovsky no tuvo el tacto o el tiempo (en seis años) de contarle a Mónica –desde 2008, cuando la conoció– que la película iba a formar parte de una saga ideológica en base a su concepto de discriminación de género, en donde los agresores serían colocados como discriminados. Tampoco le confió que estuvo preso durante un año por interceptar a su hija, en noviembre de 2001, en el camino al jardín de infantes y escapar de la Justicia sin dejársela ver a su mamá. La Justicia lo encontró por una orden de captura por sustracción de menores y lesiones, a pesar de que la nena de cinco años no estaba anotada en ningún jardín público o privado. “Las escuchas telefónicas detectaron que los padres de él estuvieron consultando sobre cómo emigrar a Israel”, contó la madre de su hija en una nota en Páginal12 el 24 de agosto de 2002. La Cámara de Casación Penal lo dejó salir de prisión porque consideró que como tenía la patria potestad no era un secuestro.
Pero no le había dicho nada de esto a Mónica Santino para que aceptara girar la pelota frente a su cámara. “Enorme fue la tristeza al enterarnos de que el siguiente trabajo de los directores iba dirigido a ensalzar al SAP. Creemos que Mujeres con pelotas sirvió de colchón para ponerse del lado de la lucha contra la violencia de género. No nos embarren la cancha. Sabemos de qué se trata cuando de violencia de género hablamos.”

fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-9127-2014-09-12.html 

martes, 3 de junio de 2014

IDEOLOGIA

"TODOS TENEMOS UN MODELO IMPLÍCITO DE QUÉ ES BUENO Y QUÉ ES MALO PARA LA SOCIEDAD"
"LA IDEOLOGÍA MAS FUERTE ES LA DE AQUELLOS QUE CREEN NO TENERLA"
Todos tenemos ideología. La creencia de que la ideología es sólo cuestión de quienes se interesan en política es una ingenuidad. Como profesor de Teoría del Conocimiento, no puedo cansarme de enseñar a mis alumnos universitarios que la ideología mas fuerte es la de aquellos que creen no tenerla.
Es que la ideología no es una idea acerca de la política, sino las nociones que todos tenemos –y no siempre de manera plenamente consciente– sobre qué es la sociedad, qué es el individuo, qué es la justicia social, qué es el poder, etcétera. Para sostener esas ideas, no se requiere pensar explícitamente en política. Todos vivimos en sociedad y tenemos un modelo implícito de qué es bueno y qué es malo para la sociedad, aunque jamás hayamos dicho una palabra específica sobre el sistema político.
De tal manera no existen las personas “independientes”, no hay quienes no respondan a ideología alguna. Todos dependemos de nuestras ideas, y –lo peor– es que no todos somos conscientes de que las tenemos y mucho menos de cuál es el origen de las mismas, no sabemos a menudo por qué pensamos como pensamos.
Las ideas no nos vienen del cielo ni del interior de nuestra cabeza. Son la resultante de una serie de influencias que hemos pasado en nuestra vida: el sector social al que pertenecemos, el género, la época, las escuelas a que fuimos, las iglesias a las que pudiéramos haber pertenecido, los clubes, los amigos. Todos ellos han hecho que seamos los que somos. Nadie se inventa a sí mismo: a lo sumo, cada uno recombina a su manera las ideas que no ha producido por sí solo.
Si hubiéramos nacido en Sudáfrica y no en Argentina, pensaríamos muy diferente. Si hubiéramos nacido en tiempos de Pericles en la Grecia Antigua, hubiéramos aceptado la esclavitud como natural. Si hubiéramos nacido en Arabia Saudita, seríamos muy probablemente musulmanes. Somos el fruto de nuestras concretas condiciones de vida, no el de nuestras individuales elucubraciones.
Entonces, no hay gente que tenga ideología y otra que pueda ufanarse de no tenerla; estos últimos suelen creer –erróneamente– que pueden ponerse “por encima” de quienes asumen explícitamente su ideología. Pero en verdad, ideología tenemos todos. Están los que saben que la tienen, y por ello pueden razonar sobre ella, modificarla. En cambio, los que se creen “independientes” ni siquiera se han enterado de la ideología que los atraviesa. Por tanto suelen creer, con ingenuidad conmovedora, que ellos dicen “cómo son las cosas”, que sus opiniones son neutras y objetivas. De tal manera, confunden el modo singular en que sus lentes les hacen ver la realidad, con la realidad misma.
Sucede con alguna veterana comensal de la TV que cree que la sociedad es igual a los rumbos de Recoleta o Barrio Norte, en Buenos Aires. Como ella vive allí y sus amigas son señoras adineradas que toman el té en ratos de ocio, ella vive en una burbuja, pero cree que todo el mundo piensa como se piensa en ese lugar. Ella habla con “la gente”, y esa gente –sólo ésa, claro– piensa igual que ella. De tal modo que cree que el mundo es idéntico a como ella lo ve, aunque lo mire por una rendija mínima que muy pocos –con ese poder adquisitivo– pueden compartir.
De modo que a no enorgullecerse de que “pienso por mí mismo”, “no soy militante de nada”, “digo las cosas como son” y parecidas muestras de desconocer cómo es que están formadas las propias ideas que todos llevamos. El que dice esas cosas y cree no ser dogmático por no adscribir explícitamente a una ideología política es doblemente dogmático: no solamente tiene un pensamiento determinado y una perspectiva parcial (jamás podría ser de otra manera, para los seres humanos), sino que ni siquiera se entera de ello. Cree que su singular mirada del mundo es igual al mundo mismo. Por ello no tiene la menor posibilidad de reaccionar frente a sus propias distorsiones, de modificar su pensamiento o de afinarlo. Confunde su propia mirada con los objetos que capta a través de ella.
Por lo dicho, aquellos que dicen no tener ideología y se creen libres de ella están instalados en el dogma y lo acrítico a total plenitud, en nombre de la pretendida “independencia de pensamiento” a que tantas veces se apela, sobre todo en una TV nacional cada vez más ignorante y atolondrada.
Ideología e ideologías -
Roberto Follari, Doctor en Folosofía.
Universidad Nacional de Cuyo.
Página12, 3/6/14

martes, 6 de mayo de 2014

EL MILAGRO QUE "SAN" PABLO SE NEGÓ HACER.

En la primavera de 1979, el arzobispo de El Salvador, Óscar Arnulfo Romero, viajó al Vaticano. Pidió, rogó, mendigó una audiencia con el papa Juan Pablo II:
-Espere su turno.-No se sabe.-Vuelva mañana.
Por fin, poniéndose en la fila de los fieles que esperaban la bendición, uno más entre todos, Romero sorprendió a Su Santidad y pudo robarle unos minutos.Intentó entregarle un voluminoso informe, fotos, testimonios, pero el Papa se lo devolvió:
-¡Yo no tengo tiempo para leer tanta cosa!
Y Romero balbuceó que miles de salvadoreños habián sido torturados y asesinados por el poder militar, entre ellos muchos católicos y cinco sacerdotes, y que ayer nomás, en vísperas de esta audiencia, el ejército había acribillado a veinticinco ante las puertas de la catedral.
El jefe de la Iglesia lo paró en seco:-¡No exagere, señor arzobispo!
Poco más duró el encuentro.
El heredero de San Pedro exigió, mandó, ordenó:-¡Ustedes deben entenderse con el gobierno! ¡Un buen cristiano no crea problemas a la autoridad! ¡La iglesia quiere paz y armonía!
Diez meses depués, el arzobispo Romero cayó fulminado en una parroquia de San Salvador. La balá lo volteó en plena misa, cuando estaba alzando la hostia.Desde Roma, el Sumo Pontífice condenó el crimen.
(Eduardo Galeano - "Espejos")

miércoles, 2 de abril de 2014

Desolation Row (linchamientos)

Duluth (Minesota), en el extremo occidental del lago Superior, junto a la frontera de Wisconsin. A principios del siglo XX Duluth era un bullicioso nucleo urbano de casi 100.000 habitantes, muchos de ellos emigrantes escandinavos, con un potenete desarrollo industrial que incluia un astillero, una acería perteneciente a U.S.Steel, una cementera y varios silos abastecidos por las llanuras cerealeras circundantes. A pesar de su prosperidad economica, la ciudad contaba con pocos entretenimientos. La llegada de un circo ambulante como el de John Robinson constituía un acontecimiento. Despues de un desfile callejero, el circo fue instalado a toda prisa pues solo ofrecería una funcion el 14 de junio de 1920. A ella asistieron Irene Tuksen, de 19 años, y James Sullivan, de 18. Segun declararon esa madrugada al jefe de policía de Duluth, John Murphy, al volver a casa poco despues del anochecer fueron asaltados a punta de pistola por seis negros que violaron a la chica. A pesar de que en el examen medico llevado a cabo esa misma mañana no apareció signos de violacion en la muchacha, ni tampoco en las ropas, que la familia se había apresurado a lavar, la noticia se extendió por la ciudad como un relampago, acompañada de rumores que agravan el suceso, entre ellos de que la muchacha había sido asesinada durante el asalto.



La influencia de la prensa de la época impresiona contempladadesde los estándares actuales. El recorte de laizquierda, tan sólo unas pocas horas después del supuestoasalto de junio de 1920, provocó una oleada de rumoresque desembocaron en el linchamiento. La foto de laportada, el día después, inmortaliza a las turbas asaltandola comisaría de policía de Duluth.
La influencia de la prensa de la época impresiona contempladadesde los estándares actuales. El recorte de laizquierda, tan sólo unas pocas horas después del supuestoasalto de junio de 1920, provocó una oleada de rumoresque desembocaron en el linchamiento. La foto de laportada, el día después, inmortaliza a las turbas asaltandola comisaría de policía de Duluth.





Duluth tenía una pequeña comunidad negra de no más de 500 personas, que habían llegado atraídas por las ofertas de trabajo dirigidas específicamente por la acería hacia la población negra del sur. El verano anterior estallaron disturbios raciales en varias ciudades del norte, como reflejo de las crecientes tensiones étnicas por la competencia laboral. Los de Omaha (Nebraska) y Chicago (Illinois) fueron especialmente graves, con decenas de muertos. El de 1919 fue denominado luego como el “Verano Rojo” (Red Summer) por su conflictividad social.Un tercio de la población de Duluth la componían inmigrantes fineses, noruegos, suecos y alemanes. 



La tensión escaló tan rápidamente que a las siete de la tarde del 15 de junio, menos de veinticuatro horas después de la supuesta violación múltiple, una multitud de varios miles de personas asaltó la comisaría de Duluth armada de ladrillos, raíles y troncos. La policía recibió órdenes de no abrir fuego. Los trabajadores del circo fueron arrebatados, se celebró un simulacro de juicio y se votó que tres de ellos eran culpables. Inmediatamente fueron llevados en volandas a un céntrico cruce de calles (First Street con Second Avenue East) donde los desdichados Isaac McGhie, Elmer Jackson y Elias Clayton fueron apaleados y ahorcados sucesivamente de una farola. Al día siguiente una compañía de la Guardia Nacional de Minnesota tomó la ciudad y trasladó al resto de los detenidos para evitar nuevas represalias.





A la luz de los faros de un camión, Isaac McGhie, Elmer Jackson y Elias Clayton acaban de ser linchados la noche del 15 de junio de 1920 en Duluth (Minnesota). Esta fotografía del crimen se comercializó como postal, aunque el servicio de Correos de Estados Unidos (U.S. Postal) no distribuía desde 1908 postales de linchamientos
A la luz de los faros de un camión, Isaac McGhie, Elmer Jackson y Elias Clayton acaban de ser linchados la noche del 15 de junio de 1920 en Duluth (Minnesota). Esta fotografía del crimen se comercializó como postal, aunque el servicio de Correos de Estados Unidos (U.S. Postal) no distribuía desde 1908 postales de linchamientos



La prensa local se dividió ante las consecuencias del asunto, con algunos periódicos defendiendo a los perpetradores mientras que otros como el Minneapolis Journal denunciaba que los linchamientos dejarían “una mancha indeleble en el nombre de Minnesota”. Se abrió una investigación por la cual fueron detenidos tres participantes a los que se procesó por motín y que fueron condenados a cinco años de prisión, de los que cumplieron trece meses. Por otro lado, siete trabajadores negros del circo fueron acusados de violación, de los cuales cinco no llegaron a ser procesados, otro resultó absuelto y el último de ellos, Max Mason, cumplió cuatro años de cárcel de una condena de siete por violación. No se juzgó a nadie por los asesinatos de McGhie, Jackson y Clayton, aunque como se hacía en el Sur, se tomaron fotos en los que aparecían ufanos los asesinos y sus víctimas. Algunas de ellas se vendieron como postales durante años. 



A dos manzanas de distancia de la esquina donde se produjo el linchamiento vivía un niño judío de nueve años, Abram Zimmerman, que lo presenció. Andando el tiempo se lo contaría a su hijo Robert, Bob Dylan para los amigos. La continuación de esa calle desde que se pierde en la pradera hasta el delta del Mississippi es la autopista 61.




fuente: 

sábado, 7 de diciembre de 2013

MANDELA El subversivo

El subversivo (por Luis Bruschtein)

El viejito que sonríe en la foto fue un duro guerrillero que soportó torturas y 27 años de cárcel. Ese hombre negro apacible y encanecido fue de los duros que rechazó la libertad cuando le pusieron como condición que se declarara en contra de la lucha armada del Congreso Nacional Africano. Nelson Mandela creció como líder de las luchas de su pueblo en Sudáfrica desplazando a los dirigentes más conciliadores con el régimen brutal del apartheid.

Eran los años ’50 y ’60 y en los Estados Unidos la segregación racial estaba instalada por ley. Sin embargo, era considerado el emblema de la democracia en el mundo. Si Estados Unidos era mostrado como el país más democrático del mundo a pesar de la segregación en la educación, los trabajos, el transporte y hasta en los baños, ¿por qué no habría de serlo también Sudáfrica con su apartheid? Para los cánones de esos años, Estados Unidos y Sudáfrica eran países democráticos, igual que los raquíticos gobiernos latinoamericanos acogotados por sus fuerzas armadas.

Se repiten los discursos de Mandela sobre el sueño de una gran nación sudafricana donde todos los hombres fueran iguales sin importar el color de su piel. Pero cuando Mandela decía esa frase en aquellos años, no estaba pensando en la democracia real de esa época, en la supuesta democracia norteamericana o en la sudafricana. Estaba pensando en otras formas políticas que se relacionaban con procesos similares al argelino o al cubano u otros procesos emancipadores de la época, ya fueran “democracias populares”, “repúblicas democráticas” o socialismo africano.

Nadie pensaba que la democracia de los países escandinavos podía ser operativa en países que arrastraban una larga historia de colonialismo, marginación y explotación. Sin embargo, había una diferencia entre el proceso sudafricano y otros que se desarrollaban en Africa, donde la mayoría trataba de liberarse del yugo colonial. Allí, en cambio, se luchaba contra la dominación blanca. Pero todos pensaban que los cambios solamente vendrían con procesos revolucionarios.

Eran las ideas y las herramientas de ese momento histórico, las que surgían de esa circunstancia. No se podía confiar en la democracia de los blancos o de los militares o en que los poderosos entregaran mansamente sus privilegios. Mandela, Oliver Tambo, Walter Sisulu y otros jóvenes de la Liga Juvenil del Congreso Nacional Africano desplazaron a principios de los ’60 a los dirigentes que proponían formas pacíficas de lucha, en las que ellos también habían participado, y fundaron Lanza de la Nación, que era la formación guerrillera del CNA.

Sudáfrica también era diferente a los demás procesos africanos en otros aspectos. La lucha armada no fue centralmente de guerrilla en la selva. El CNA era un movimiento popular de masas con mucha concentración urbana. La lucha armada consistió centralmente en atentados explosivos en las ciudades o en infraestructura, articulados con huelgas e insurrecciones. Mandela y Sisulu estuvieron presos la mayor parte del tiempo y Oliver Tambo exiliado.

El CNA no era africanista, por eso se repite mucho la frase de Mandela cuando dijo que “siempre luché contra la dominación blanca y siempre luché también contra la dominación negra”. No era africanista porque, a pesar de que centralmente la lucha era contra el apartheid, tenía un fuerte componente ideológico. El CNA tenía influencias marxistas soviéticas y chinas, al igual que todos los líderes anticolonialistas africanos de esa época, desde Patrice Lumumba en el Congo hasta Samora Machel en Mozambique.

Machel era un marxista ortodoxo, dirigente del Frente de Liberación de Mozambique (Frelimo) y llegó al poder aliado a los soviéticos en 1974 después de la Revolución de los Claveles en Portugal. Fue asesinado en un atentado y su viuda, Graca Machel, se convirtió varios años después, en 1998, en la última esposa de Mandela. Otro aspecto particular del CNA era que Mandela había integrado también a blancos y a indios. Paradójicamente, mientras el gobierno de Israel apoyaba al gobierno racista blanco y le vendía armas, varios judíos sudafricanos, entre ellos Denis Goldberg, Lionel Berstein y Harold Wolpe, lucharon junto a Mandela en Lanza de la Nación.

Los poderes y las fuerzas que representan los principales líderes del mundo que el jueves hicieron conocer sus condolencias por la muerte de Mandela y lo elevaron al rango de ejemplo para la humanidad, durante su lucha lo consideraron subversivo y terrorista. No era para nada políticamente correcto. Muchas de esas fuerzas y poderes fueron cómplices de su encarcelamiento y tortura.

Mandela es el duro luchador y al mismo tiempo es el gran pacifista que advirtió la prioridad de la integración en un país dominado salvajemente por una minoría blanca. Una cosa no se puede separar de la otra. Para hacer lo que hizo en el poder, antes tuvo que luchar como lo hizo. Es difícil unir esas dos facetas que se muestran como polos que se contradicen. Si en la primera etapa de su vida hubiera actuado como lo hizo en la segunda, hubiera sido cómplice de la explotación blanca. Si al salir de la cárcel hubiera mantenido la intransigencia que lo caracterizó en la lucha, hubiera llevado a Sudáfrica a una catástrofe.

Pero el cambio no se produjo porque llegó al poder, sino porque su llegada al poder fue parte de un reacomodo que se estaba produciendo en todo el mundo al finalizar la Guerra Fría y asentarse el proceso de globalización donde el mundo se convirtió en un solo mercado.

Uno de los grandes problemas de las revoluciones en Angola o en Mozambique había sido que provocaron el éxodo masivo de la población blanca, con lo cual se quedaron sin profesionales ni empresas. En Sudáfrica la economía estaba en manos de los blancos, que a su vez eran la inmensa mayoría de los profesionales. La población blanca y la población negra estaban condenadas a vivir en paz. Mandela fue concesivo en muchos aspectos, sobre todo con los juicios de la verdad, porque la emigración masiva de los blancos hubiera significado la bancarrota y el fracaso de la lucha contra el apartheid. En 1974 Mozambique fue rescatada por la URSS. En los años ’90, cuando Mandela llegó al poder, la URSS ya no existía y los términos del comercio mundial estaban más o menos regidos por la OMC.

Robert Mugabe, otro gran líder africano, fue más rígido y en la actualidad Zimbabwe (ex Rodhesia del Sur, vecina a Sudáfrica) está aislada y con fuertes problemas económicos.

Mandela era un hombre mayor. Sabía que le quedaban pocos años útiles de vida y los usó para consolidar la salida del apartheid en una Sudáfrica multirracial. Sabía que dejaba un país con profundas desi-gualdades, pero se dio cuenta de que su tiempo estaba acotado a consolidar la monumental victoria que había logrado. Fue su legado a las nuevas generaciones, las que deberán ocupar su puesto en la lucha contra la miseria y las injusticias que aún subsisten. Así el antiguo terrorista y subversivo que no merecía más que una visita cada seis meses durante 27 años se convirtió en el héroe moral de la nueva era.

Mandela fue una expresión muy particular, difícil de equiparar por su dimensión humana, pero en general hay ciertos rasgos similares con los procesos que se generaron en América latina al comenzar el siglo. Miguel Brascó cuenta una anécdota de su visita a Johannesburgo en los ‘60. “El problema –le dijo a un sudafricano blanco– es que aquí no votan los negros.” “Tengo entendido que en su país tampoco”, le respondió el hombre un poco molesto. Se refería a que el peronismo estuvo proscripto durante 18 años.

Expresiones, reflejos, continuidades o rescoldos de lo que en determinado momento histórico fue condenado por subversivo y terrorista llegaron a los gobiernos por medios democráticos. Expresiones de los trabajadores combativos en Brasil o en Venezuela, de los pueblos originarios en Bolivia, de los tupamaros en Uruguay, de la Juventud Peronista en Argentina, de los curas tercermundistas en Paraguay o de los allendistas chilenos aparecieron con mayor o menor fuerza, con mayor o menor eficacia, como una opción de poder concreto para amplios sectores populares que habían sido marginados por la aplicación de las ideas hegemónicas del neoliberalismo. Cada una de esas experiencias históricas había dejado un reservorio de valores de lucha y resistencia que sirvieron para la construcción de nuevas opciones. Había restos vivos de lo que parecía perdido y arrasado por las represiones, las cárceles y los exilios.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Un Grammy a la derecha por favor

Palito Ortega se acaba de ganar un grammy a la excelencia musical , va aquí un pequeño homenaje al publicista de la dictadura que en epocas de Viola trajo a Frank Sinatra, y cuando vino la democracia se fue a vivir a Miami, ¿y de que vivía alla? a como explicarlo tenía algo así como una sucursal de Sadaic (Sadaic Latin Corp,) 



Vamos, vamos, cantorcito
que andás de contramano. 
A la gente le costó mucho
para verte triunfar. 
Y mientras vos cantabas, yo creo que tu mente
estaba en otro lado
contando las entradas. 
Devolvele al pueblo la canción que le sacaste
ellos siempre están dispuestos a perdonarte. 

Quién te dijo que la gente
se levanta alegre para ir a trabajar. 
Lamento decirte, pero estás equivocado. 
La gente sólo se ríe si le dicen la verdad.
La verdad no debería ofender a nadie, 
el que no la acepta es porque mintiendo está. 

Yo creo que sos bueno
y sos un padre ejemplar. 
Con eso no me meto, te deseo lo mejor
de todo corazón, te lo digo como hermano. 
Porque a pesar de todo de la misma patria somos. 
La gente ya quiere escuchar otra canción, 
se sienten impotentes si un cantor no los defiende. 

El indio hace vasija y artesanía de barro, 
y luego van de aquí y se la compran por dos mangos. 
Eso, por ejemplo, es decir una verdad
y quedan muchas que podrías vos cantar. 
La gente te pide que ahora pagues una entrada
ellos quieren verse alguna vez triunfar. 

Vamos, vamos, cantorcito
que andás de contramano. 
Tus letras siempre dicen
que anda todo, todo bien. 
Te doy un consejo: aportá un poquito más, 
tu forma de pensar
se quedó en el Club del Clan. 
Devolvele al pueblo la canción que le sacaste
ellos siempre están dispuestos a perdonarte. 
Leon Gieco

domingo, 1 de septiembre de 2013

HACATE CARGO PAPI

OPINION - JUAN PERONE 
Hacete cargo papi
"El pibe, tu pibe, alumno de una escuela privada y religiosa, el que todavía no se sabe lavar los calzones pero cree saber de política y balanzas históricas de tanto escucharte, da el paso que vos nunca diste. Y ejecuta su odio. Toma la piedra, apunta al grupo y tira su bronca. Y con ella, la tuya".
Algún día te vas a escuchar y te va a dar vergüenza. Algún día vas a escuchar a tu hijo repetir tus palabras y te va a dar miedo. Vas a ver que vos, como padre, como docente o como dirigente, pusiste tu granito de arena para que el odio germine desde temprano.
No me vengas con la cantinela de siempre. No me repitas como un bobo los eslogans de campaña de Francisco De Narváez. No me hablés de la crispación, la sociedad dividida y que Argentina era un país unido hasta que llegó “él” o “ella”. No me digás, por favor, que a esta altura crees eso que estás repitiendo. No me digas que no sospechas cuando tus frases se parecen cada día más a un sobreimpreso de TN.
Acordate. Sacá la cuenta y decime desde cuándo venís escuchando y repitiendo que tenemos “un país de mierda”, “que los políticos son todos corruptos”, que la seguridad se combate con el “paredón”, que “somos pobres en un país rico”. Decime si tu viejo no citaba ya Cambalache como referencia sociológica diaria.
Y luego, seguiste vos, remarcando que en un país donde “nadie quiere laburar”, “los planes sociales fomentan la vagancia”, las pibas pobres “se embarazan por tener una Asignación Universal”, los militantes políticos “son rentados”, los votos se “compran por un pancho” y “a los pobres les gusta ser pobres” y por eso no salen de su condición.
Y ahora escuchás a tu pibe, que no se sabe lavar los calzones todavía, repitiendo tus axiomas de sobremesa y comentarios obligados cuando se mira televisión. Lo escuchás hablando de “la yegua”, de “negros de mierda” y de “sacar del fundillo a esos corruptos”.
Tu pibe, el nene, repite tus palabras como algunos de tus gestos y los va haciendo carne, carne de persona, carne de ciudadano.
Se llena la boca con tus palabras y un día lo escuchás hablando con sus amigos. Y te da un poco de miedo. Se huele odio, se respira violencia.
Y un día, tu pibe, tu nene, el destino de todos los elogios de papi y mami, toma la iniciativa y te supera. Asume que con hacer comentarios de entre casa, no alcanza, que con rumiar ese odio que dejan como epílogo algunas conversaciones, no basta.
Entonces toma una piedra y la arroja. La arroja contra una columna de militantes de los Derechos Humanos, contra un grupo de ciudadanos de Tandil -peronistas, radicales, socialistas, sin afiliación partidaria- que ha decidido acompañar y ser parte de una batalla todavía inconclusa que debe poner las cosas en su lugar. Lugar histórico, arbitrario y hasta parcial, para muchos, pero lugar al fin.
La arroja contra una columna de gente que avanza hacia la Comisaría Primera para dejar el testimonio de que allí se detuvo y se torturó gente que militaba en partidos políticos pero también en organizaciones sociales y sindicales. En la columna van muchos niños y hasta algunos bebés, en carritos, porque la señalización es un motivo de festejo popular.
Y el pibe, tu pibe, alumno de una escuela privada y religiosa, el que todavía no se sabe lavar los calzones pero cree saber de política y balanzas históricas de tanto escucharte, da el paso que vos nunca diste. Y ejecuta su odio. Toma la piedra, apunta al grupo y tira su bronca. Y con ella, la tuya.
Y ese odio arrojado desde el Colegio San José impacta en una joven de la Escuela Sábato. Ese odio que es piedra, compuesto de tus ideas y su ímpetu, raja una cabeza, una cabeza donde a anidan otras ideas de justicia, política y participación. Ideas que tu pibe desconoce pero detesta igual porque tus lecciones abreviadas de “Estado y ciudadanía”, a veces, confunden todo.
No es la primera vez que pasa algo así en San José. Una patotita, suerte de Liga Patriótica sub 17, ya insultó degradantemente a compañera de aulas por ser militante peronista, militante de la Cámpora.
Tu pibe y sus amigos le soltaron un rosario de tus lugares comunes, un compendio de tu “antiperonismo” desilustrado con bajezas de moda. A la piba que académicamente les pasa el trapo –porque además de militante es de los mejores promedios de la institución-, y personalmente los humilla con su compromiso diario, la atacaron como sólo saben hacer los necios: con el insulto.
Y ahora, la piedra.
Te vas a tener que hacer cargo, papi.
Alguna vez te escuche decir –a vos o a uno de los tuyos- que entre los delincuentes, los padres mandan a los pibes a robar porque a los menores no se los puede “meter en cana”.
Bueno, lo mismo pienso pero de vos.
Porque esa piedra la soltó él, pero la arrojó tu ignorancia, que no deja de ser una delincuencia que practicás a diario.

fuente:   aca