Desde que los ingleses se habían retirado en 1774 de la isla occidental, España ocupó pacíficamente las Malvinas hasta comienzos de 1811, cuando la junta de Montevideo dispuso el abandono de Puerto Soledad. Durante 9 años nadie ejerció autoridad en esas islas hasta que el 27 de octubre de 1820 llegó a puerto Soledad David Jewet, comandante del corsario Argentino Heroína, y tomó posesión de las tierras en nombre del gobierno de Buenos Aires, de acuerdo a las ordenes impartidas por el gobernador Manuel de Sarratea. Fue entonces cuando se estableció una pequeña colonia Argentina dedicada a la explotación del abundante ganado lanar de las islas.
A mediados de 1829, el breve gobierno de Lavalle alcanzó a crear la comandancia política y militar de la Soledad y designó a su frente al comerciante franco-alemán Luis Vernet.
Por la zona pasaban constantemente barcos balleneros que hacían estragos con los valiosos ejemplares cetáceos. En octubre de 1829, el gobierno de Viamonte prohibió la captura y pesca de ballenas sin que halla resultados positivos, porque Vernet no tenia barcos ni elementos para hacer cumplir esa reglamentación. En 1831, Rosas dejó sin efecto la prohibición y la reemplazó por un impuesto a los buques pesqueros. Pero los capitanes de los balleneros, viejos lobos de mar, pasaban de largo por Puerto Soledad y no pagaban un centavo.
Ante esa situación que se fue agravando y ante el incremento de la pesca y la caza indiscriminada, Vernet resolvió apresar a tres balleneros de bandera norteamericana que sin permiso estaban cazando pieles de foca.
La alianza anglo-yanqui
Los yanquis no se iban a quedar tranquilos y el 28 de diciembre de 1831, el capitán Silas Duncan, de la fragata estadounidense Lexington , desembarcó en Puerto Soledad, atacó sus instalaciones, destrozó la artillería quemó la pólvora y tomó prisioneros a seis oficiales argentinos.
José Hernandez, que se ocupó de una serie de artículos de la historia de Malvinas, escribía en su diario:
A consecuencia de ese apresamiento, el comandante de un buque de guerra norteamericano destruyó la floreciente colonia de Soledad, y ese hecho injustificable fue precisamente el que indujo a Inglaterra a apoderarse de las Malvinas, consumado ese atentado contra la integridad territorial de la Nación Argentina, cuya soberanía sobre aquellas islas había sido siempre respetada.
El gobierno de Buenos Aires reaccionó enérgicamente y Rosas le pidió al ministro Maza que presentara una protesta formal ante Washington. El consul yanqui Slacum y el encargado de negocios Bayles fueron declarados personas no gratas y expulsaron del país . pero antes de partir los agentes le "avisaron" al ministro ingles que los Estados Unidos solo pretendían permisos de pesca y que las islas estaban desguarnecidas y muy fáciles de tomar, invitando a los hijos de su graciosa majestad a invadir las islas.
Ante el grato convite, los británicos se dieron a la tarea de usurpar las islas. El 2 de enero de 1833 se presentó en Malvinas la corbeta inglesa Clio cuyo comandante, el capitán John James Onslow, comunicó en perfecto estilo ingles al gobernador provisorio, Pinedo, que tenía ordenes de izar el pabellón de su graciosa majestad el Rey Guillermo IV y expulsar a las tropas argentinas. Pinedo, viendo que no podía hacer nada, regresó con su gente a Buenos Aires.
El 15 de enero, el ministro de Relaciones Exteriores de Buenos Aires, Maza reclamó por el atropello ante el ministro ingles, Philip Gore. No hubo por parte de Londres siquiera una flemática respuesta.
La rebelión del gaucho Rivero
Cuando Mateo Brisbane, un escocés, antiguo colaborador de Vernet, llegó a Malvinas el 3 de marzo pudo enterarse de las novedades, No lo dudó un instante y decidió ponerse al servicio de los ingleses. Brisbane obtuvo la confianza de los invasores y confirmó a Juan Simón, un francés que trabajaba como capataz desde la época de Vernet, y al despensero de las islas, el irlandés William Dickson. tanto el francés como el irlandés explotaban y maltrataban a los peones, les pagaban con vales, que en el colmo del caradurismo, no eran aceptados en la despensa de Dicson, de mas esta decirlo, única en las islas . Simon, un dechado de bondad, les prohibía faenar ganado. De manera tal que la situación se fue tornando desesperante para los peones . El 26 de agosto de 1833 estalló la rebelión. Al frente se puso el gaucho Rivero. los siguieron dos criollos y cinco indios. En pocas horas terminaron con las vidas de Brisbane, Dickson, Simon y todos los extranjeros, y enarbolaron nuevamente la bandera argentina. Así se mantuvieron por cinco meses, mientras esperaban que Buenos Aires enviara una expedición para ayudarlos que nunca llegó.
Los que si llegaron fueron los ingleses. Fue el 7 de enero de 1834. A bordo de la demasiada explicita fragata Challenger, arribó el teniente Henry Smith para asumir como gobernador británico en las islas. Rivero y sus hombres resisitieron heroicamente durante dos meses, hasta que fueron capturadosel 18 de marzo y enviados a Londres para ser juzgados. El tribunal de Su Majestad no encontró méritos para juzgar a los resistentes y los devolvió a Buenos Aires.
Pero las islas siguen hasta la fecha en manos de los usurpadores.
fuente: Los mitos de la historia 2 pag. 240 - 243
Este blog surge de una llamita interior, que me empuja a participar de alguna manera en la sociedad, espero me salga, también de la necesidad de argüir y formar argumentos que acompañen una opinión. En cuanto a las discrepancias ideológicas, me encanta debatir,(siempre en un marco de intercambio de opiniones) no pienso responder y me veré obligado a borrar, cualquier comentario que sea claramente ofensivo y/o insultante Bien espero aprender de esto mas que otra cosa, muchas gracias bienvenidos
sábado, 9 de febrero de 2013
miércoles, 23 de enero de 2013
Juan José Castelli
Juan José Castelli (1764-1812) - El Orador de la Revolución
Estudió teología y filosofía en la Universidad de Córdoba. Se recibió de abogado en la Universidad de Charcas.
Secretario interino del Consulado de Comercio de Bs As (1796), Regidor tercero del Cabildo de Bs As (1800) Participó en la creación de la "Sociedad Patriótica, Literaria y Económica" (1801) Colaboró con el primer periódico porteño “Telégrafo Mercantil, Rural, Político, Económico e Historiógrafo del Río de la Plata” (allí se mencionó por primera vez el concepto de “patria” y "argentinos").
Participó en la creación de la primera sociedad secreta criolla independentista, conocida como "partido de la independencia", integrado entre otros por Hipólito Vieytes y Nicolás Rodríguez Peña.
A pesar de gozar de un ventajoso nivel social y económico, influido por los ideales liberales de la revolución francesa, arriesgó por ellos su vida y cómoda posición.
En Mayo de 1810 gestionó personalmente -junto a Martín Rodríguez- la realización del Cabildo Abierto; consultado por Cisneros por su seguridad personal y la de su familia, Castelli respondió: "Señor, la persona de Vuestra Excelencia y su familia están entre americanos, y esto debe tranquilizarlo".
Fue el encargado de defender la posición patriota en las sesiones del 22 de Mayo, por lo que se lo reconoce como “el orador de la Revolución”. Allí consagró la idea de la llamada doctrina de la retroversión de la soberanía de los pueblos. La memoria de testigos y protagonistas lo mencionan negociando con los hombres del Cabildo, en casa de los Rodríguez Peña planificando los pasos a seguir por los criollos, en los cuarteles arengando a las milicias, visitando el Fuerte para presionar a Cisneros.
El propio Cisneros, al describir los acontecimientos de Mayo al Consejo de Regencia, llamó a Castelli "el principal interesado en la novedad"
Integró -como Vocal- la Primera Junta de Gobierno, y fue encomendado por la misma de la represión de la contrarrevolución de Córdoba, con la misión de fusilar a sus líderes, incluido Liniers. Luego fue enviado al Alto Perú. Allí proclamó el fin de la servidumbre indígena, otorgó a los nativos calidad de vecinos y derechos políticos iguales a los de los criollos, abolió la mita (sistema de explotación aplicado a los naturales), y repartió tierras expropiadas entre los antiguos trabajadores de los obrajes.
El decreto fue publicado en castellano, guaraní, quechua y aimará; y también se abrieron varias escuelas bilingües. Festejó el 25 de mayo de 1811 en Tiahuanaco con caciques indios, donde rindió homenaje a los antiguos incas, incitando a los pobladores a revelarse en contra de los españoles.
Una tregua no respetada por los realistas derivó en la derrota de las fuerzas criollas en Huaqui el 20 de junio de 1811.
A su arribo a Buenos Aires el Triunvirato lo procesó y encarceló. La justicia no había llegado a expedirse, cuando fallece por un cáncer en la lengua -la cual debió anteriormente serle extirpada- el 12 de octubre de 1812. Decepcionado por el cauce que tomaba el proceso al que dedicó su vida, sus últimas palabras -escritas- fueron: "si ves al futuro, dile que no venga".
"Apasionados al extremo, leales hasta el sacrificio con el amigo o el correligionario, e implacables en su oposición al enemigo; decisión firme, santa, al servicio de una causa imponderable y noble; valor moral, conciencia de la responsabilidad; energía, tenacidad e indeclinable resolución en el servicio: Juan José Castelli y Mariano Moreno.".
J.César Cháves
“Esbirro del sistema robesperriano de la revolución francesa”
Dean Funes
"Castelli no era feroz ni cruel. Castelli obraba así porque así estábamos comprometidos a obrar todos. Cualquier otro, debiéndole a la patria lo que nos habíamos comprometido a darle, habría obrado como él... Repróchennos ustedes que no han pasado por las mismas necesidades... Que fuimos crueles. ¡Vaya con el cargo! Mientras tanto, ahí tienen ustedes una patria que no está ya en el compromiso de serlo. La salvamos como creímos que había que salvarla... nosotros no vimos ni creímos que con otros medios fuéramos capaces de hacer lo que hicimos. Arrójennos la culpa a la cara y gocen los resultados... nosotros seremos los verdugos, sean ustedes los hombres libres." Bernardo de Monteagudo
"Castelli sabe, ahora, que habló por los que no lo escucharon, y por los otros, que no conoció, y que murieron por haberlo escuchado. Castelli sabe, ahora, que el poder no se deshace con un desplante de orillero. Y que los sueños que omiten la sangre son de inasible belleza".
Andres Rivera, "La revolución es un sueño eterno"
Recuerdan al prócer tres localidades -en Chaco, Buenos Aires y La Rioja-, y varias calles y plazas en diversas ciudades y pueblos de Argentina.
de la Fuente :
martes, 1 de enero de 2013
FILOSOFIA A UN DESAMOR
ese resplandor que encontré en tu hombro
hoy es opaco como una pared desgastada
quedé atrapado entre las telas de arañas
de tus ojos negros que hoy son cicatriz en mi memoria
fui habitante de la escoria
donde el afecto era una fantasia
cuando la unica vida era entre celdas
el amor quedó lejos.. alla, en otra galaxia
sin embargo memoricé hasta tu último detalle
y el tiempo no borró nada
porque el tiempo no existe
secuelas de tus labios tuve y cargué en mi espalda
como secuelas, cicatrices y temblores de abstinencia
pretendo y aun sueño con volver a ese destello
que sentimos como descarga electrica de pasión
aunque te admito sepultada en un recuerdo lejano
también confieso que extraño un beso tuyo
pero hoy no sos mas que distancia
una adicción entre tantas adicciones
una esperanza con la que alivio mis quilombos
un sintoma que retorna como una trampa
tampoco me creas un romantico de cotillon
ser romatico es el reflejo de mi existencia
con poesia se expresa mi sustancia
y no es que te necesito a vos,
necesitaba un argumento
para justificar una poesia...
Camilo Blajaquis
Fuente: Camilo Blajaquis
domingo, 30 de diciembre de 2012
EL FASCISMO ASESINO A VICTOR JARA
30/12/12.- “¡A ese hijo de puta me lo traen para acá”, gritó el oficial apuntando con su dedo a Víctor Jara, quien junto a unos 600 profesores y estudiantes de la UTE ingresábamos prisioneros con las manos en la nuca y a punta de bayonetas y culatazos al Estadio Chile la tarde del miércoles 12 de septiembre de 1973. Era el día siguiente del golpe fascista. El día antes, el 11, Víctor debía cantar en el acto que se realizaría en la UTE, donde nuestro rector Enrique Kirberg recibiría al presidente Allende, quien anunciaría el llamado a plebiscito al pueblo de Chile. Sin embargo, la voz de Allende fue apagada en La Moneda en llamas y la guitarra de Víctor quedaría allí, destrozada por la bota militar en el bombardeo de la UTE, como testimonio más de la barbarie fascista.
“¡A ese hijo de puta me lo traen para acá”, repitió iracundo el oficial. Casco hasta los ojos, rostro pintado, metralleta al hombro, granada al pecho, pistola y corvo al cinto, balanceando su cuerpo tensado y prepotente sobre sus botas negras.
“¡A ese huevón, a ese!”. El soldado lo empuja sacándolo de la fila.
“¡No me lo traten como señorita, carajo!”. Ante la orden, el soldado levanta su fusil y le da un feroz culatazo en la espalda de Víctor. Víctor cae de bruces, casi a los pies del oficial.
“¡Che, tu madre! Vos sos el Víctor Jara huevón, el cantor marxista, ¡el cantor de pura mierda!”. Y, entonces, su bota se descarga furibunda una, dos, tres, diez veces en el cuerpo, en el rostro de Víctor, quien trata de protegerse la cara con sus manos, —ese rostro que cada vez que lo levanta esboza esa sonrisa, que nunca lo abandonó hasta su muerte—. Esa misma sonrisa grande con que cantó desde siempre al amor y a la revolución.
“Yo te enseñaré, hijo de puta, a cantar canciones chilenas, ¡no comunistas!”.
El golpe de una bota sobre un cuerpo indefenso no se olvida jamás…. El oficial sigue implacable su castigo, enceguecido de odio, lo increpa y patea. La bota maldita se incrusta en la carne del cantor. Nosotros, apuntados por los fusiles contemplamos con horror la tortura de nuestro querido trovador y pese a la orden de avanzar nos quedamos transidos frente al horror. Víctor yace en el suelo. Y no se queja. Ni pide clemencia. Sólo mira con su rostro campesino al torturador fascista. Este se desespera. Y de improviso desenfunda su pistola y pensamos con pavor que la descerrajará sobre Víctor. Pero, ahora le golpea con el cañón del arma, una y otra vez. Grita e increpa. Es histeria fascista. Y, entonces, la sangre de Víctor comienza a empaparle su pelo, a cubrirle su frente, sus ojos… Y la expresión de su rostro ensangrentado se nos quedaría grabada para siempre en nuestras retinas…
El oficial se cansa y de pronto detiene sus golpes. Mira a su alrededor y advierte los cientos de ojos testigos que en una larga hilera lo observan con espanto y con ira. Entonces, se descompone y vocifera.
“¡¿Qué pasa, huevones?! ¡Que avancen estas mierdas! Y a este cabrón —se dirige a un soldado— me lo pones en ese pasillo y al menor movimiento, lo matas, ¡lo matas!, ¿entendiste, carajo?!”.
El Estadio Chile se iba llenando rápidamente con prisioneros políticos. Primero, 2 mil, luego seríamos más de 5 mil. Trabajadores heridos, ensangrentados, descalzos, con su ropa hecho jirones, bestialmente golpeados y humillados. El golpe fascista tuvo allí, como en todas partes, una bestialidad jamás vista. Las voces de los oficiales azuzando a los soldados a golpear, a patear, a humillar esta “escoria humana” a la “cloaca marxista”, como lo espetan. Hasta hoy día la gente nos pregunta si los miles de prisioneros del Estadio presenciaron estas torturas de Víctor y la respuesta es que, sólo unos pocos, sus compañeros de la UTE y los más cercanos, ya que el destino y la vida de cada uno estaba en juego y, además, el Estadio Chile era un multiescaneario de horror, de la bestialidad más despiadada… Allí arriba un oficial le cortaba la oreja con su corvo a un estudiante peruano, acusándolo por su piel morena de ser cubano. Allá, un niño de unos 12 años, de repente se levanta de su asiento y llamando a su padre corre enloquecido entre los prisioneros y un soldado le descargaba su ametralladora. De pronto un soldado tropieza en las graderías con el pie de un obrero viejo y “El Príncipe”, que así se hacía llamar uno de los oficiales a cargo, desde lo alto de los reflectores que nos enceguecían, le ordena que le golpee y el soldado toma el fusil por su cañón y quiebra su culata en la cabeza del trabajador, que se desangra hasta morir. Un grito de espanto nos sobrecoge. Desde lo alto de la gradería, un trabajador enloquecido se lanza al vacío al grito de “¡Viva Allende!” y su cuerpo estalla en sangre en la cancha del estadio. Enceguecidos por los reflectores y bajo los cañones de las ametralladoras llamadas “las sierras de Hitler” siguen llegando nuevos prisioneros.
Víctor, herido, ensangrentado, permanece bajo custodia en uno de los pasillos del Estadio Chile. Sentado en el suelo de cemento, con prohibición de moverse. Desde ese lugar, contempla el horror del fascismo. Allí, en ese mismo Estadio que lo aclamó en una noche del año 69 cuando gana el Primer Festival de la Nueva Canción Chilena, con su Plegaria de un labrador:
Levántate
Y mírate las manos
Para crecer, estréchala a tu hermano
Junto iremos unidos en la sangre
Hoy es el tiempo que puede ser mañana.
Juntos iremos unidos en la sangre
Ahora y en la hora
de nuestra muerte, amen
(fragmento)
Allí es obligado a permanecer la noche del miércoles 12 y parte del jueves 13, sin ingerir alimento alguno, ni siquiera agua. Víctor tiene varias costillas rotas, uno de sus ojos casi reventado, su cabeza y rostro ensangrentados y hematomas en todo su cuerpo. Y estando allí, es exhibido como trofeo por el oficial superior y por “El Príncipe” ante las delegaciones de oficiales de las otras ramas castrenses y cada uno de ellos hace escarnio del cantor.
La tarde del jueves se produce un revuelo en el Estadio. Llegan buses de la población La Legua. Se habla de enfrentamiento. Y bajan de los buses muchos presos, heridos y también muchos muertos. A raíz de este revuelo, se olvidan un poco de Víctor. Los soldados fueron requeridos a la entrada del Estadio.
Entonces, aprovechamos de arrastrar a Víctor hasta las graderías. Le damos agua. Le limpiamos el rostro. Eludiendo la vigilancia de los reflectores y las “punto 50”, nos damos a la tarea de cambiar un poco el aspecto de Víctor. Queremos disfrazar su estampa conocida. Que pase a ser uno más entre los miles. Un viejo carpintero de la UTE le regala su chaquetón azul para cubrir su camisa campesina. Con un cortauñas le cortamos un poco su pelo ensortijado. Y cuando nos ordenan confeccionar listas de los presos para el traslado al Estadio Nacional, también disfrazamos su nombre y le inscribimos con su nombre completo: “Víctor Lidio Jara Martínez”. Pensábamos, con angustia, que si llegábamos con Víctor al “Nacional”, y escapábamos de la bestialidad fascista del “Chile”, podríamos, tal vez, salvar su vida.
Un estudiante nuestro ubica a un soldado conocido, le pide algo de alimento para Víctor. El soldado se excusa, dice que no tiene, pero más tarde aparece con un huevo crudo, lo único que pudo conseguir, y Víctor toma el huevo y lo perfora con un fósforo en los dos extremos y comienza a chuparlo y nos dice, recuperando un tanto su risa y su alegría: “En mi tierra de Lonquén así aprendí a comer los huevos”. Y duerme con nosotros la noche del jueves, entre el calor de sus compañeros de infortunio y, entonces, le preguntamos qué haría él, un cantor popular, un artista comprometido, un militante revolucionario, ahora en dictadura, y su rostro se ensombrece previendo, quizás, la muerte. Hace recuerdos de su compañera, Joan; de Amanda y Manuela, sus hijas; y del presidente Allende, muerto en La Moneda; de su amado pueblo, de su partido, de nuestro rector y de sus compañeros artistas. Su humanidad se desborda aquella fría noche de septiembre.
El viernes 14 estamos listos para partir al Nacional. Los fascistas parecen haberse olvidado de Víctor. Nos hacen formar para subir a unos buses, manos en alto y saltando. Y las bayonetas clavándonos. En el último minuto, una balacera nos vuelve a las graderías.
Y llegamos al fatídico sábado 15 de septiembre de 1973. Cerca del mediodía tenemos noticias que saldrán en libertad algunos compañeros de la UTE. Frenéticos empezamos a escribirles a nuestras esposas, a nuestras madres, diciéndoles solamente que estábamos vivos. Víctor sentado entre nosotros me pide lápiz y papel. Yo le alcanzo esta libreta, cuyas tapas aún conservo. Y Víctor comienza a escribir, pensamos en una carta a Joan su compañera. Y escribe, escribe, con el apremio del presentimiento. De improviso, dos soldados lo toman y lo arrastran violentamente hasta un sector alto del Estadio, donde se ubica un palco, gradería norte. El oficial llamado “El Príncipe” tenía visitas, oficiales de la Marina. Y desde lejos vemos cómo uno de ellos comienza a insultar a Víctor, le grita histérico y le da golpes de puño. La tranquilidad que emana de los ojos de Víctor descompone a sus cancerberos. Los soldados reciben orden de golpearlo y comienzan con furia a descargar las culatas de sus fusiles en el cuerpo de Víctor. Dos veces alcanza a levantarse Víctor, herido, ensangrentado. Luego no vuelve a levantarse. Es la última vez que vemos con vida a nuestro querido trovador. Sus ojos se posan por última vez, sobre sus hermanos, su pueblo mancillado.
Aquella noche, nos trasladan al Estadio Nacional y al salir al foyer del Estadio Chile vemos un espectáculo dantesco. Treinta y cuarenta cuerpos sin vida están botados allí y entre ellos, junto a Litre Quiroga, director de Prisiones del Gobierno Popular, también asesinado, el cuerpo inerte y el pecho perforado a balazos de nuestro querido Víctor Jara. 42 balas. La brutalidad fascista había concluído su criminal faena. Era la noche del sábado 15 de septiembre. Al día siguiente su cadáver ensangrentado, junto a otros, sería arrojado cerca del Cementerio Metropolitano.
Esa noche, entre golpes y culatazos ingresamos prisioneros al Estadio Nacional. Y nuestras lágrimas de hombres quedaron en reguero, recordando tu canto y tu voz, amado Víctor, Víctor del Pueblo:
Yo no canto por cantar
Ni por tener buena voz
Canto porque la guitarra
Tiene sentido y razón.
Que no es guitarra de ricos
Ni cosa que se parezca
Mi canto es de los andamios
Para alcanzar las estrellas
Fuente:telesur
martes, 11 de diciembre de 2012
Muerte a los economistas (con humor)
Muerte a los Economistas. Los peores ladrones sobre la faz de la tierra.
Ahora sí. Me cansé. Yo soy bueno, tengo paciencia, escucho a todos los camaradas. Pero cuando se va todo a la mierda, se va todo a la mierda.
Y hoy, camaradas, se fue todo a la mierda.
¿Es por la foto de Macri en el comité de la UCR junto a Hermes Mi Sangre Binner, Cobos y Ricardito?
No.
¿Es porque el modelo de Armani, Julio Cesar Falcioni, dejó de ser el técnico de Boca?
Tampoco.
¿Es porque los amigos de la patronal, Paula y Peter, expulsaron a la candidata del Pueblo, Andrea Rincón?
Puede ser.
En realidad, vamos a ser sinceros, es porque no está pasando nada, y sobre algo tengo que escribir...que sino la revolución se queda dormida en el sillón del living mirando el programa de Canosa.
Ustedes saben, camaradas, que yo odio a los defensores de animales, a los astrólogos y a los economistas.
A los defensores de animales (los peores asesinos que ha visto la humanidad) vamos a dejarlos ahí, intactos por ahora. Ya me ocuparé de ellos en otra ocasión.
Hoy voy a dedicarme a los astrólogos y a los economistas.
Unos son unos chantas que en base a conocimientos flojos de papeles dicen que pueden adivinar el futuro. Los otros, bueno, escriben el horóscopo en las revistas.
Pobres los astrólogos, en realidad no los odio tanto.
Voy a ocuparme de los economistas. A esos sí, guillotina.
A mi lo que me enerva de los economistas son sus 2 pasiones:
1-Predecir el futuro.
2-Equivocarse siempre.
La joda es así. En algún momento remoto de la historia, algún hijo de puta empezó a correr la bola de que la economía es una ciencia exacta, que sumás 2 más 2 y te da 4 siempre. Y que basándose en ecuaciones estáticas se podía predecir el futuro de una empresa, de un país, de una región. Pero esos no son los peores, no no. Mucho peor son los hijos de mil puta que les creyeron. Y les siguen creyendo.
Sí, camaradas. Así como escuchan. Quién, sino los economistas, dirigen el rumbo de los bancos y las grandes entidades financieras que condujeron a este y a todos los países del mundo a las peores crisis que haya vivido la humanidad?
Mamá me contó un dato interesante: El FMI 2 veces por año organizan reuniones muy paquetas con organismos financieros internacionales donde toman champán, comen sanguchitos de lomito ahumado y le meten los cuernos a sus mujeres que ya les están metiendo los cuernos a ellos desde antes de casarse. En fin, el objetivo de estas reuniones es analizar la situación económica internacional y vaticinar el futuro. Tienen, como lo llaman ellos, un "Comité de Crisis" que se encarga...adivinen...¡MUY BIEN RICARDITO! de predecir las crisis. Bueno, cuestión, estos monigotes estudian 80 países hace 20 años. En estos 20 años, esos 80 países tuvieron 184 recesiones de las cuales el FMI solamente pudo prever 24. Sí, de 184, acertaron 24. Y por el contrario, de las 250 crisis que ellos vaticinaron en los países que no se adecuan a sus "consejos", solamente acertaron un 15%.
¿Cuál es la joda? Bueno, es sencillo, los países que se adecuan a sus fórmulas están exentos de las predicciones lapidarias que emite el Fondo. Mientras que los países que no siguen al pie de la letra sus consejos, están destinados a una muerte lenta y dolorosa.
Escuchen lo más divertido de todo: Anne Kruegger (capa del FMI) dice que ellos no pronostican las crisis en la que caen los países que siguen sus fórmulas porque el mero hecho de anunciarlas podría asegurar su cumplimiento. Entonces, dice Kruegger, ellos podrían pronosticar las crisis y ser más precisos en sus mediciones, pero no lo hacen porque sería..."irresponsable"
Parece una joda, ya se.
Quiero aclarar, camaradas, que mi odio hacia los economistas no distingue ideologías. Yo detesto tanto a los que me dicen que el año que viene voy a tener que comerme los zapatos de mamá porque ya no habrá comida en el mundo, como a los que aseguran que el 2013 me encontrará nadando en un mar de dólares blue.
PATRIA O MUERTE A LOS ECONOMISTAS.
VENCEREMOS.
Fuente: Pibe Trosko
Ahora sí. Me cansé. Yo soy bueno, tengo paciencia, escucho a todos los camaradas. Pero cuando se va todo a la mierda, se va todo a la mierda.
Y hoy, camaradas, se fue todo a la mierda.
¿Es por la foto de Macri en el comité de la UCR junto a Hermes Mi Sangre Binner, Cobos y Ricardito?
No.
¿Es porque el modelo de Armani, Julio Cesar Falcioni, dejó de ser el técnico de Boca?
Tampoco.
¿Es porque los amigos de la patronal, Paula y Peter, expulsaron a la candidata del Pueblo, Andrea Rincón?
Puede ser.
En realidad, vamos a ser sinceros, es porque no está pasando nada, y sobre algo tengo que escribir...que sino la revolución se queda dormida en el sillón del living mirando el programa de Canosa.
Ustedes saben, camaradas, que yo odio a los defensores de animales, a los astrólogos y a los economistas.
A los defensores de animales (los peores asesinos que ha visto la humanidad) vamos a dejarlos ahí, intactos por ahora. Ya me ocuparé de ellos en otra ocasión.
Hoy voy a dedicarme a los astrólogos y a los economistas.
Unos son unos chantas que en base a conocimientos flojos de papeles dicen que pueden adivinar el futuro. Los otros, bueno, escriben el horóscopo en las revistas.
Pobres los astrólogos, en realidad no los odio tanto.
Voy a ocuparme de los economistas. A esos sí, guillotina.
A mi lo que me enerva de los economistas son sus 2 pasiones:
1-Predecir el futuro.
2-Equivocarse siempre.
La joda es así. En algún momento remoto de la historia, algún hijo de puta empezó a correr la bola de que la economía es una ciencia exacta, que sumás 2 más 2 y te da 4 siempre. Y que basándose en ecuaciones estáticas se podía predecir el futuro de una empresa, de un país, de una región. Pero esos no son los peores, no no. Mucho peor son los hijos de mil puta que les creyeron. Y les siguen creyendo.
Sí, camaradas. Así como escuchan. Quién, sino los economistas, dirigen el rumbo de los bancos y las grandes entidades financieras que condujeron a este y a todos los países del mundo a las peores crisis que haya vivido la humanidad?
Mamá me contó un dato interesante: El FMI 2 veces por año organizan reuniones muy paquetas con organismos financieros internacionales donde toman champán, comen sanguchitos de lomito ahumado y le meten los cuernos a sus mujeres que ya les están metiendo los cuernos a ellos desde antes de casarse. En fin, el objetivo de estas reuniones es analizar la situación económica internacional y vaticinar el futuro. Tienen, como lo llaman ellos, un "Comité de Crisis" que se encarga...adivinen...¡MUY BIEN RICARDITO! de predecir las crisis. Bueno, cuestión, estos monigotes estudian 80 países hace 20 años. En estos 20 años, esos 80 países tuvieron 184 recesiones de las cuales el FMI solamente pudo prever 24. Sí, de 184, acertaron 24. Y por el contrario, de las 250 crisis que ellos vaticinaron en los países que no se adecuan a sus "consejos", solamente acertaron un 15%.
¿Cuál es la joda? Bueno, es sencillo, los países que se adecuan a sus fórmulas están exentos de las predicciones lapidarias que emite el Fondo. Mientras que los países que no siguen al pie de la letra sus consejos, están destinados a una muerte lenta y dolorosa.
Escuchen lo más divertido de todo: Anne Kruegger (capa del FMI) dice que ellos no pronostican las crisis en la que caen los países que siguen sus fórmulas porque el mero hecho de anunciarlas podría asegurar su cumplimiento. Entonces, dice Kruegger, ellos podrían pronosticar las crisis y ser más precisos en sus mediciones, pero no lo hacen porque sería..."irresponsable"
Parece una joda, ya se.
Quiero aclarar, camaradas, que mi odio hacia los economistas no distingue ideologías. Yo detesto tanto a los que me dicen que el año que viene voy a tener que comerme los zapatos de mamá porque ya no habrá comida en el mundo, como a los que aseguran que el 2013 me encontrará nadando en un mar de dólares blue.
PATRIA O MUERTE A LOS ECONOMISTAS.
VENCEREMOS.
Fuente: Pibe Trosko
domingo, 9 de diciembre de 2012
Reflexión apurada de alguien que no entiende niente
bien creo que los cacerolos y sus jefes, no son tontos aunque me han demostrado no ser inteligentes una y otra vez, tal vez esta vez sepan "LEER" los acontecimientos (festejos de la democracia) , yo que soy una persona que anda a pata por el camino del entendimiento, pude darme cuenta que la manifestación multitudinaria, fue una boca de urna del 2013, haciendo una analogía con el ajedres, ¡aprendan a jugar muchachos !!!! las reglas de este juego las puso el pueblo Hace 29 años, y por fin se están haciendo respetar, aceptalo o no jugas es así , si no respetas las reglas quedas fuera de juego, me extraña que siendo tan inteligentes no se hayan dado cuenta aún.
Hoy me doy cuenta de como funciona la democracia, y si ya me di cuenta, y creo que algunos millones mas también, subimos un escalón y vimos un horizonte que estaba medio borroso, ahora lo vemos claro, ya no queremos bajar, no vamos a bajar, así que como dijo el gran filosfo Guillermo Moreno , metete las cacerolas por ahí, y empezá a jugar respetando las reglas
domingo, 11 de noviembre de 2012
Cacerolazo
Estoy feliz con este cacerolazo
No lo digo de chicanero ni con ironía. De verdad estoy contento. Lo miro por TV y lo disfruto.
Qué veo. Los azules, los a cuadritos, los verdes, los amarillos, con o sin sus armas, cumpliendo su deber de defender la paz, custodiando a la gente, cortando el tránsito cuando es necesario, alejando a posibles provocadores, haciendo cadenas para conducir la movilización (sólo les falta el bombo y la mística para parecerse a la JP de mis tiempos).
Qué veo. Una irrestricta libertad de manifestación que asume con alegría sus coincidencias y las manifiesta en marchas, cánticos, consignas, pancartas, carteles.
Qué veo. Todos de a pie, los que dejaron sus autos de alta gama en el garage, los que bajaron de los countries o de las torres exclusivas del barrio norte y las viejas beatas de Recoleta, aquellos que iban con martillos a pedir sus depósitos en dólares y los que hoy participan de las corridas cambiarias, los que creen que la bonaerense es buena porque tira tiros y los que están indignados porque los genocidas tienen que estar presos; que afortunadamente son pocos. Y veo a beneméritos cultivadores del medio pelo inculcado por Beatríz Sarlo y compañía, con banderitas muy mersas, que son millones, pero por suerte no vinieron todos.
Pero ojo, también se ve que vinieron muchos otros a los cacerolazos.
Qué veo. Humildes trabajadores que descansan de sus agotadoras jornadas mirando por costumbre TN; muchachada popular que se divierte con los top de canal 13; y taxistas, porteros, gremios de servicios, pequeños comerciantes, abnegadas esposas de militares, policías o gendarmes mal pagados; profesionales y académicos de universidad gratuita insatisfechos por el magro saldo de su patente de corso; chicas que no tienen dólares para ir a Miami con sus compañeras de universidad privada; varones indignados por la acumulación de basura que deben dar gracias por no vivir en Nueva York; y , sobre todo, a víctimas pudientes de la violencia económica y muchas más víctimas asociadas a su dolor, incitadas por la multiplicación mediática al infinito de cada caso de delito social. No veo a las madres del dolor. Pero lo que veo me duele bastante. Y sí, también, pero me afecta poco, veo caceroleando a muchos progres y revolucionarios de pico, que esperaban
que la revolución se hiciera por decreto.
Buena gente la mayor parte de ellos. Algunos muy enojados, otros injustamente ofendidos, los más estimulados por la industria de fabricación de los consensos. Muchos tienen razones. Pero son impacientes: por más que buscan no encuentran a sus representantes en la democracia partidaria. Y para gobernar hay que ganar elecciones, sabés?
Qué más veo. Trabajadores de todas clases, blanquitos, sí, la mayoría acostumbrados al traje y corbata, contentos porque conquistaron lugares de trabajo decente que antes eran contratos esclavizantes sin reglas ni futuro y, como ahora ganan bien, quieren más: ¡lógico! Reclaman contra el impuesto a las ganancias; se quejan de Moreno. ¡Tienen razón! Antes, ni eso. Pero ya no se acuerdan. O eran muy pendejos.
Qué veo. Multitudes, cantando entusiasmados en un coro emocionado, el himno de todos los argentinos, una y otra vez, como si sentirse patriotas fuera hoy un revulsivo de tanta entrega de los recursos nacionales, de las relaciones carnales, de los ositos a Las Malvinas, de la Ley Banelco, del default, de tantos años de dirigentes que borraron con el codo lo que escribieron con la mano. Y así es: ¡tenemos una Patria! ¡Celebrémosla! ¡Es de todos! Naturalmente, queremos que sea mejor. Apruebo a estos pibes que cantan el himno en la 9 de julio, que demandan tener más y ser mejores. Me dan gusto. Nunca nos conformamos: ¡nunca menos! ¡siempre más!
El signo de la cacearoleada es: no miremos atrás porque nos aterra aquel abismo; al presente llegamos por la gracia de Dios; no hubo sacrificio social ni políticas de Estado. El país es así: rico por naturaleza, como dice Biolcati. Entonces, si somos tan ricos, queremos nuestra parte. Una mezquina parte. “Ningún ciudadano se realiza en una comunidad que no se realiza”, muchachos. Es palabra de Dios.
Qué veo: que no la quieren a Cristina por yegua; por advenediza; porque es del interior; porque tiene una abultada caja de ahorro y usa el Tango para trasladar a su hijo enfermo; porque es morocha; porque siente orgullo de que su papá fuera colectivero; porque ocupa el lugar de un macho; porque viste muy elegante; porque sabe mandar sin dejar de ser femenina; porque improvisa discursos con los que nadie puede, ni de cerca, competir; porque dice lo que piensa y hace lo que dice; porque (un poco, admitámoslo) se parece a Evita (al menos en que concentra un odio de clase irracional).
¿Eso es todo el descontento?
¿Cómo no voy a estar feliz?
Que veo. Nadie agita contra el matrimonio igualitario, ni contra la asignación universal por hijo, ni contra la entrega de computadoras a los estudiantes, ni contra los planes de financiación de la vivienda popular, ni contra la soberanía financiera a través del Banco Central, ni contra la Ley de Medios, ni contra el 6.4% del PIB para Educación, ni contra el desendeudamiento y la cancelación de la dependencia del FMI, ni contra la UNASUR, ni contra la alianza estratégica con el Brasil, ni contra la anulación de las leyes de impunidad, ni contra la nueva Corte Suprema de Justicia, ni contra la derogación de la Ley de Flexibilidad Laboral, ni contra los beneficios a los jubilados, ni contra las Paritarias, ni contra el Plan Estratégico de Ciencia y Tecnología, ni contra Atucha II…, ¡qué se yo! Ha hecho tantas cosas este gobierno…
Y parece que tenemos un país… que es de todos… y que los acuerdos son muchos más, y de mayor importancia que los desacuerdos.
¿Cómo no voy a estar contento con este Cacerolazo?
Claro: NADIE ESCUPE PARA ARRIBA.
Creo que esta vez no nos volveremos a equivocar: lo conseguido es irreversible.
Eso sí, debemos mejorarlo.
Ernesto Jauretche
fuente: ----->>> Hugo Cañon
No lo digo de chicanero ni con ironía. De verdad estoy contento. Lo miro por TV y lo disfruto.
Qué veo. Los azules, los a cuadritos, los verdes, los amarillos, con o sin sus armas, cumpliendo su deber de defender la paz, custodiando a la gente, cortando el tránsito cuando es necesario, alejando a posibles provocadores, haciendo cadenas para conducir la movilización (sólo les falta el bombo y la mística para parecerse a la JP de mis tiempos).
Qué veo. Una irrestricta libertad de manifestación que asume con alegría sus coincidencias y las manifiesta en marchas, cánticos, consignas, pancartas, carteles.
Qué veo. Todos de a pie, los que dejaron sus autos de alta gama en el garage, los que bajaron de los countries o de las torres exclusivas del barrio norte y las viejas beatas de Recoleta, aquellos que iban con martillos a pedir sus depósitos en dólares y los que hoy participan de las corridas cambiarias, los que creen que la bonaerense es buena porque tira tiros y los que están indignados porque los genocidas tienen que estar presos; que afortunadamente son pocos. Y veo a beneméritos cultivadores del medio pelo inculcado por Beatríz Sarlo y compañía, con banderitas muy mersas, que son millones, pero por suerte no vinieron todos.
Pero ojo, también se ve que vinieron muchos otros a los cacerolazos.
Qué veo. Humildes trabajadores que descansan de sus agotadoras jornadas mirando por costumbre TN; muchachada popular que se divierte con los top de canal 13; y taxistas, porteros, gremios de servicios, pequeños comerciantes, abnegadas esposas de militares, policías o gendarmes mal pagados; profesionales y académicos de universidad gratuita insatisfechos por el magro saldo de su patente de corso; chicas que no tienen dólares para ir a Miami con sus compañeras de universidad privada; varones indignados por la acumulación de basura que deben dar gracias por no vivir en Nueva York; y , sobre todo, a víctimas pudientes de la violencia económica y muchas más víctimas asociadas a su dolor, incitadas por la multiplicación mediática al infinito de cada caso de delito social. No veo a las madres del dolor. Pero lo que veo me duele bastante. Y sí, también, pero me afecta poco, veo caceroleando a muchos progres y revolucionarios de pico, que esperaban
que la revolución se hiciera por decreto.
Buena gente la mayor parte de ellos. Algunos muy enojados, otros injustamente ofendidos, los más estimulados por la industria de fabricación de los consensos. Muchos tienen razones. Pero son impacientes: por más que buscan no encuentran a sus representantes en la democracia partidaria. Y para gobernar hay que ganar elecciones, sabés?
Qué más veo. Trabajadores de todas clases, blanquitos, sí, la mayoría acostumbrados al traje y corbata, contentos porque conquistaron lugares de trabajo decente que antes eran contratos esclavizantes sin reglas ni futuro y, como ahora ganan bien, quieren más: ¡lógico! Reclaman contra el impuesto a las ganancias; se quejan de Moreno. ¡Tienen razón! Antes, ni eso. Pero ya no se acuerdan. O eran muy pendejos.
Qué veo. Multitudes, cantando entusiasmados en un coro emocionado, el himno de todos los argentinos, una y otra vez, como si sentirse patriotas fuera hoy un revulsivo de tanta entrega de los recursos nacionales, de las relaciones carnales, de los ositos a Las Malvinas, de la Ley Banelco, del default, de tantos años de dirigentes que borraron con el codo lo que escribieron con la mano. Y así es: ¡tenemos una Patria! ¡Celebrémosla! ¡Es de todos! Naturalmente, queremos que sea mejor. Apruebo a estos pibes que cantan el himno en la 9 de julio, que demandan tener más y ser mejores. Me dan gusto. Nunca nos conformamos: ¡nunca menos! ¡siempre más!
El signo de la cacearoleada es: no miremos atrás porque nos aterra aquel abismo; al presente llegamos por la gracia de Dios; no hubo sacrificio social ni políticas de Estado. El país es así: rico por naturaleza, como dice Biolcati. Entonces, si somos tan ricos, queremos nuestra parte. Una mezquina parte. “Ningún ciudadano se realiza en una comunidad que no se realiza”, muchachos. Es palabra de Dios.
Qué veo: que no la quieren a Cristina por yegua; por advenediza; porque es del interior; porque tiene una abultada caja de ahorro y usa el Tango para trasladar a su hijo enfermo; porque es morocha; porque siente orgullo de que su papá fuera colectivero; porque ocupa el lugar de un macho; porque viste muy elegante; porque sabe mandar sin dejar de ser femenina; porque improvisa discursos con los que nadie puede, ni de cerca, competir; porque dice lo que piensa y hace lo que dice; porque (un poco, admitámoslo) se parece a Evita (al menos en que concentra un odio de clase irracional).
¿Eso es todo el descontento?
¿Cómo no voy a estar feliz?
Que veo. Nadie agita contra el matrimonio igualitario, ni contra la asignación universal por hijo, ni contra la entrega de computadoras a los estudiantes, ni contra los planes de financiación de la vivienda popular, ni contra la soberanía financiera a través del Banco Central, ni contra la Ley de Medios, ni contra el 6.4% del PIB para Educación, ni contra el desendeudamiento y la cancelación de la dependencia del FMI, ni contra la UNASUR, ni contra la alianza estratégica con el Brasil, ni contra la anulación de las leyes de impunidad, ni contra la nueva Corte Suprema de Justicia, ni contra la derogación de la Ley de Flexibilidad Laboral, ni contra los beneficios a los jubilados, ni contra las Paritarias, ni contra el Plan Estratégico de Ciencia y Tecnología, ni contra Atucha II…, ¡qué se yo! Ha hecho tantas cosas este gobierno…
Y parece que tenemos un país… que es de todos… y que los acuerdos son muchos más, y de mayor importancia que los desacuerdos.
¿Cómo no voy a estar contento con este Cacerolazo?
Claro: NADIE ESCUPE PARA ARRIBA.
Creo que esta vez no nos volveremos a equivocar: lo conseguido es irreversible.
Eso sí, debemos mejorarlo.
Ernesto Jauretche
fuente: ----->>> Hugo Cañon
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